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NOTAS DE INTERÉS



19/09/2017

¿NIÑOS PERFECTOS?

Escribo este artículo movida por la fuerte tendencia de hoy a querer niños perfectos en cada vez menor tiempo.

En mi práctica profesional es cada vez más frecuente recibir padres literalmente “desesperados”, debido a las constantes observaciones que realizan en algunos colegios acerca del desarrollo y desenvolvimiento de sus pequeños hijos. Ya sea porque “no controlan el impulso motor”, es decir un niño que quiere estar moviéndose constantemente o “no tienen un correcto manejo de los útiles escolares” es decir, manejar el lápiz, crayolas, témperas, etc;  con la fuerza, destreza, fluidez, exactitud con las que “deberían”,  o “porque no logran desarrollar las habilidades cognitivas o emocionales, en los mismos tiempos que sus pares” y, todo esto, motivado por las altas exigencias  de una sociedad que quiere que el desarrollo se dé a grandes saltos y no en los tiempos adecuados, pasando por alto  los patrones maduracionales naturales individuales, o los ritmos de aprendizaje individual de cada niño.

La adquisición de habilidades está directamente relacionada con la genética, maduración neurológica, estimulación y afectividad que rodea al niño, que son aspectos que favorecen la integración de las funciones cerebrales y que varían de niño a niño. Por ello, no podemos esperar que todos logren los aprendizajes, destrezas, habilidades en los mismos tiempos, de manera que si algunos niños demoran, no sembremos alarma en este claro afán de crear niños altamente competitivos en los menores tiempos, pues puede ocurrir la situación antagónica, que es que los padres al ser comunicados, “que tienen un hijo que no logra las habilidades igual que sus pares”,  inicien una suerte de persecución y presión implacable sobre el niño, en su sana intención de “que sea como todos”, promoviendo una sensación de angustia, preocupación, y/o conductas de enfrentamiento  con el niño; exigiendo  que repita infinidad de veces las actividades que no logra, durante espacios de tiempo prolongado de práctica y repetición que terminan saturando y estresando a ambas partes, pues no logran el objetivo de revertir “los déficits” de los niños.

Sugerencia:

Padres, maestros, guardemos calma en este proceso de desarrollo “no por mucho madrugar se amanece más temprano”, la adquisición de destrezas precozmente no necesariamente augura un mejor desenvolvimiento futuro, yo diría que hay niños que desarrollan “lento pero seguro”. Si existen diferencias en el logro de capacidades, entonces, la maduración neurológica establece márgenes de tiempo, pues el ritmo será diferente;  ante ello, podemos encender una luz de alarma más no una guerra, no es lo más adecuado emprender una lucha despiadada.

Hay capacidades que tardan más que otras y hay niños que avanzan con menor rapidez. Sin embargo, eso es mejorable, sí se puede ayudar al progreso de las mismas, pero de una manera organizada, segura, brindando al niño la oportunidad de avanzar en lo que está tardando, sin presiones que pueden resultar contraproducentes. 

 

Zoila Estabridis

Psicológa

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